Escribo esto ya que necesito eliminarlo de mi sistema y no conozco otra manera o quizás ésta manera es la única con la que me siento cómoda: escribiendo.
Siempre refunfuñé ante la idea de tomar pastillas para estar mejor en cuanto a animo y ansiedad, cuando empecé a tomarlas (obviamente, me las recetaron) me mostraba incrédula y las tomaba con bronca pensando "pff ¿de que sirve? es lo mismo una y otra vez" pero de todas formas las tomaba y así los días pasaron, los meses, los años y recién éste año comencé a rebelarme y hacer lío cuando dejé de tomarlas de repente y aquello revivió una época de mi vida en la que la depresión era abundante, días en los que no hacía más que llorar y encerrarme, negarme a hacer ciertas cosas por miedo y ese miedo me llevaba a llorar con todas mis fuerzas. Por un mes fui cayendo progresivamente en ese estado de tristeza infinita una vez más, fue una especia de deja vu y en ese momento me dí cuenta de la importancia, aunque sea por ahora, de la medicación y aunque todavía me cuesta aceptar el hecho de tener que tomarla, en orden para no destruir mi vida por completo, tengo que hacerlo. No está bueno renegar ante algo que nos hace bien por más mal visto que esté porque lo que realmente nos tiene que importar es nuestro bienestar, después viene el resto y lo que digan. También está bueno saber que no todos podemos con nuestros problemas solos y algunos necesitamos un pequeño empujón, una ayuda para estar mejor y tener las energías necesarias para enfrentar algunas situaciones, mientras que otros pueden resistir más por su cuenta.

No hay comentarios:
Publicar un comentario